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En los últimos años el ámbito de la aplicación de la informática se ha extendido hasta alcanzar niveles no imaginados en el pasado; la experiencia a escala internacional y aún nacional demuestra que este fenómeno conduce irreversiblemente a una serie de cambios culturales, económicos y políticos que generarán un nuevo tipo de sociedad, con actividades de características especiales que preconfigurarán los parámetros en que habrá de desenvolverse el derecho para un país moderno. Así lo han entendido numerosas naciones, cuyos gobiernos se han convencido de la enorme trascendencia de este cambio y desarrollaron una moderna legislación a fin de garantizar una adecuada regulación jurídica a los cambios que vienen planteándose por la irrupción de la informática. La protección de la información y de sus sistemas de transmisión, procesamiento y recuperación ante todo tipo de maniobras delictivas y la defensa de otros bienes jurídicos frente a la aparición de nuevas metodologías de delitos que se basen en el uso de herramientas informáticas es uno de los factores más importantes que los empresarios deben considerar al momento de administrar el manejo de su información.
Tanto el crecimiento como los beneficios de la industria de la tecnología de la informática no están confinados a un país o a un bloque comercial determinado. Las economías emergentes más dinámicas del mundo buscan las herramientas que necesitan para competir efectivamente en un escenario global. Por otra parte, al ser una fuente importante de oportunidades comerciales mejora la rentabilidad de las empresas y así mismo se constituye en una fuente significativa de empleo local en las economías emergentes –y es probable que se acelere esta tendencia.
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